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18 agosto 2007

 Solo quiero compartir mi tiempo,

  

no regalarlo, ni robar ajenos.  

 Quiero desprenderme de esta urgencia…   

de esta necesidad de olvidar el pasado.  

 Quiero tener más porqués…   

para andar en el presente.  
 

autor: Edel Juarez 


  Q u e     T e n g a s    u n   

e x c e l e n t e      d í a


 

Soy la consecuencia

19 junio 2011

Soy la consecuencia.

.

3 junio 2011

..

Llévame contigo

28 septiembre 2009
 
 

¿No me ves sumergida en el silencio,
y amordazada en soledad y olvido?
Al pasar por la sombra de mi vida,
dame la mano y llévame contigo.
 

Te esperé tantos años sin saberlo,
perdida dentro de mi laberinto…
ahora que me has abierto la salida,
dame la mano y llévame contigo.

 

No quiero abrir el libro del pasado,
porque detesto cuanto en él he escrito;
uno en blanco abriré para tu pluma;
dame la mano y llévame contigo.

 

Llena mis hojas de apretada letra,
yo no quiero escribir, hazlo tú mismo,
enrojeciéndome de sangre y fuego;
dame la mano y llévame contigo.

 

Dondequiera que vayas, te acompaño,
porque haré tu camino mi camino;
déjame despertar en tus mañanas;
dame la mano y llévame contigo.

 

No he de mirar atrás, sólo adelante;
perdí el pasado, y el futuro es mío;
no te quiero perder; dame la mano,
dame la mano y llévame contigo.

 

 Francisco Alvarez

Pegado a ti

25 septiembre 2009

 

Estoy pegado a ti como una liana,
enredado en tu savia,
hecho polvo en el hueco de tu mano,
diluido en tu esencia,
como un idealizado Sancho ligado a su Quijote,
cabalgando y viviendo al borde de tus huellas.
 
 
Soy lo correlativo,
no tengo nombre propio, tu me nombras,
con un ínfimo gesto,
con un guiño me quiebras,
solo con desearlo, me envías o me llevas.
 
Estoy pegado a ti como un siamés del alma,
y en la danza de las desigualdades,
soy el uno mas uno igual a uno de tu divina matemática.
 
 
Me tienes contenido en tu inmateria,
tan sin secreto,
tan averiguado y transparente,
que me crecen cristales y luces en la noche.
 
 
Estoy a la deriva de mi mismo,
aunque seguro y atrapado
en el vórtice de tu todo infinito.
No tengo más origen
que la esperanza del lucido ladrón crucificado.
 
 
Soy una consecuencia,
un efecto, un satélite,
sombra, imagen, soplo,
eco, transpiración, reflejo.
Si en la eterna jornada de tu tacto,
sientes el cosquilleo de mi intimo reclamo,
permíteme seguir parasitando
en tu costado abierto
hasta el alba más alba.
 
Soy libre…
rotundamente libre;
sigo pegado a ti,
no peso nada…
nada.
 
 
Rodolfo Loyola

AMOR QUE LIBERA

18 septiembre 2009
 

 

Ya no soy la niña amarga
que tenía un mar de llanto
y alta ortiga por el alma.
 
Ya no soy la niña enferma
que al oír risas lloraba;
ya salí del solitario
bosque que me acorralaba
  
.Ahora soy la niña verde,
porque floreció mi calma.
Ya no soy la loca triste,
ya no soy la niña blanca,

 

Nuevo amor ha traspasado
con el nardo de su lanza
mi corazón, que ahora tiene
un nombre de menta y ámbar.
  
 
 ¡Ay cuánta sonrisa noto
que trepa por mis espaldas!
¡Qué brillo tienen mis ojos
-viudos de siete mil lágrimas-!
 
La vida me sabe a verso
y los besos a manzana.
-El monte arregla sus pinos,
por las rocas el mar baila-.
 
El amor danza en mi pecho.
¡Ya me quiere! ¡Ya me aguarda!
Ya no soy la loca triste,
que al oír risas gritaba;
 Ahora soy la niña dulce,
ya no soy mujer amarga.
  

          Gloria Fuertes

 

 


Poesias de Yose Alvarez-Mesa

17 septiembre 2009

 



  
De pronto supe que era mío el cuerpo que pasaba
Reconocí el cerrojo oxidado en el pecho
la mirada hacia dentro, la boca precintada,
la tormenta en la piel.
 
  

Me observé descansando del aire, del reloj, de la huida,
en almohadas de páginas yermas;
el gesto ladeado, los ojos entreabiertos,
los labios dibujados con restos de sonrisas.

De pronto pude ver el estrago y la arruga
clavados en los dedos aferrados al sueño,
doblegando sus miedos en el mármol desnudo.

Vi la desesperanza surcar las alamedas,
las mortales heridas escupieron sus hilos de sutura

sobre oscuros presagios y una hostil espesura
se enraizó lentamente en mis pies.

Y me senté a contemplar el roce del instante
que cruzaba el espejo.
Burbujas de silencio se tragaron los brotes
de lo que iba naciendo,
y estallaron en el aire dispersándose en brumas
que taladran las noches.

Descubrí entre los brazos sarmentosos del eco
una vida de magnitudes nuevas
envuelta en lo infinito,

y ese envoltorio sí parece a mi alcance.
Veo pasar de largo las frías cuchilladas
y el acero ni siquiera me toca;
mis pies ya no lloran caminos ni cansancios

porque todo se deposita en mí sin tener que avanzar.
Y siento la razón de ser mujer.

Yose Álvarez-Mesa 

  

®YOSE/20 

  

 


 

 

       Ya no abrigo esperanzas para darles calor         

      ni las mimo y las crío entre algodones

      ni las voy recogiendo una a una por los rincones

      reuniéndolas en el centro de la sala 

     para que parezcan más, 

     ni abro mucho los ojos para verlas mejor

     cuando se hacen pequeñas

     ni levanto la guardia cuando crecen y crecen

     y ocupan todos los espacios

     ni las cuento cada noche para no olvidar ninguna

     ni voy en su busca si una se me perdió

     ni invento para ellas vientos que las reanimen

     cada vez que agonizan

     porque hoy están todas absolutamente muertas. 

 

 

En medio de las risas

9 septiembre 2009

 

 

En medio de las risas y testigo del llanto,

oyendo y viendo gentes remotas a mi lado,

en una soledad sin palabras ni gestos,

acaso solo y triste, me doy cuenta, me hablo.

 

Por este no morirme me estoy muriendo a diario.

Desde mi cuerpo grito noche a noche,

me espanto de que sean míos mis brazos,

de que yo sea mi cuerpo… tan ajeno, tan largo.

 

El dolor de mi espalda no es mi dolor.

¡Qué amargo el endulzar las horas con libros sabios!

Podría estar aquí si no estuviera

en un hombre sin labios.

 

Me aproximo a la tinta cuando escribo llorando.

Hace una hora estuve en un Café, en la calle,

en un colegio del que mejor no hablo.


 

Ayer fui al cine. Antier me quedé en mi cuarto.

Todos hacen que viven o que mueren,

yo hago que hago.

 

Hablo de este dolor y de esta ausencia,

de tu dolor y de tu ausencia es que hablo.

De tu pleito de anoche con tu hermano,

de tu tristeza, huérfano, de tu disgusto, enamorado,

de tu esperanza, pobre, de tu ternura, desgraciado.

 

Hablo de todo lo que tiene origen

en este estar aquí desesperado

y hablo también de lo que no lo tiene,

y nos zozobra dentro, y nos golpea

como un pájaro ciego, enajenado.


 

Mi sangre es sangre de hombre

y yo no la compré ni la regalo.

Cae gota a gota de mi lengua cuando hablo

porque tengo la lengua en mi quijada

clavada con un clavo.


 

Pero mi sangre abunda,

viene de todos los desamparados,

de todos los que no esperan nada esperanzados.

Terribles, largos días, breves años,

sin casa nunca, sin descanso.

 

El corazón golpeándome en las manos,

los ojos sumergidos en un vaso con noche

sobre el buró, mirando.

 

Y otra vez el rebelde y el manso.

Y el buscarse entre extraños

que se visten de uno y hablan como uno a ratos.

 

Quizás yo soy este dolor de muelas

en la cara del diablo.

Detrás de todas ventanas vacías

que ven pasar de noche el viejo espanto

yo soy como una vela enmudecida

en las manos de sombra del milagro.

 

 

JAIME SABINES

  

  

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